30 nov 2011

¿Cuál es el precio de tu mirada?.


Sinestesicamente hace contacto contigo a través de tus ojos, una palabra vuela tal flecha envenenada y el eco de su voz en tu interior hace que te preguntes ¿Cómo voy a continuar? …
Que sin él las maravillas de la vida se opacan, las sombras se deslizan monstruosas por la pared, la bombilla no enciende, las sabanas te arañan, la oscuridad te perfora las pupilas, te roba la esperanza, te mantiene atada a un sentimiento de desdicha, de soledad…
¿Desde cuando preferiste dejar de ser tu misma? En qué segundo te robaron los sueños, en que momento se te canso la voz y bajaste la mano, hasta cuando te diste cuenta que amor existía y llevaba su nombre.
Despiertas sudorosa en las madrugadas y el agua no te refresca la garganta, los ojos se te cierran en el colegio, las clases te pesan, los libros se vuelven interminables, las imágenes absurdas, los dibujos de una sonrisa sincera son completamente imprescindibles, pero eso a ti… ya no te importa.
Elegiste irte con sus pies, elegiste disolverte en sus maletas, entregarte al recuerdo, bañarte de melancolía, elegiste vivir en sus fotos, elegiste sufrir, ser una mártir del amor, elegiste terminar en sus sueños y reír con sus pesadillas, elegiste un color de rosa, un ataúd modesto, un entierro a perpetuidad.
Despunta el alba y te hayo conduciendo sin rumbo fijo, la botella se desliza entre tus manos nerviosas cuando te detienes frente a mi casa, piensas  en él, ¿Le hablare?... susurras, piensas en sus labios, ¿Qué está haciendo?... me preguntas,  piensas…  y luego callas…
(Pensar nunca fue lo tuyo) Tu respuesta es un arreglo de flores sobre una lapida fría, un par de lagrimas cada mes, un momento de silencio cuando pasa delante de tu casa, un grito, un aullido, un botón azul y un recuerdo gris.
Te invito a pasar, te invito a quedarte para siempre, te invito a ser un fantasma, te pago el alquiler de la desdicha, le pongo un beso a tu muerte y te pregunto… ¿Cuánto cuesta tu mirada?
Una sonrisa me dices, piensas… y luego callas.

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